Cuando tu adolescente se desborda (y tú también)
Cómo la Comunicación NoViolenta puede ayudarte a acompañar crisis de ansiedad en adolescentes sin perder la calma.
Posted by
Related reading
Cómo hablar puede salvar vidas: una charla en el Cabildo de Lanzarote
Luciana imparte una charla de CNV durante la jornada de prevención del suicidio adolescente en el Cabildo de Lanzarote.
Cursos de crianza vs. vida real: adivina quién gana
¿Por qué olvidamos todo lo aprendido justo cuando más lo necesitamos? La ciencia nos explica el impacto del estrés en la memoria parental.
Vamos a empezar con honestidad: si convives con adolescentes, es muy probable que hayas pasado por algo así.
Escenario A:
Tu hijo entra en casa con los auriculares puestos, cara de tormenta y mirada de “no me hables”. Le preguntas qué le pasa y recibes un legendario “¡Nada!” que suena exactamente como “¡TODO!”.
Escenario B:
Tu alumna de 14 años se encierra en el baño del colegio a llorar antes del examen y te quedas fuera pensando si deberías hablarle, dejarla, llamar a alguien… o entrar tú también a llorar un poco.
Escenario C:
Tu adolescente empieza a respirar rápido, a decir que no puede más, y tú sientes que te estás desmoronando por dentro intentando “hacerlo bien”.
Si te suena familiar, sigue leyendo.
Y, sobre todo, respira. (Literalmente. Respira).
Acompañar a un adolescente en una crisis de ansiedad es difícil. A veces, muy difícil. Y cuando su sistema nervioso se desborda, el tuyo suele hacer exactamente lo mismo.
🌊 Cuando la tormenta llega: qué está pasando realmente
Cuando un adolescente entra en crisis de ansiedad, su sistema nervioso está en modo supervivencia. Está en medio de una tormenta emocional, y no es una metáfora: su cuerpo está literalmente inundado de adrenalina y cortisol. No está eligiendo estar así. No lo hace para llamar la atención. Su cuerpo está convencido de que algo peligroso está ocurriendo y en ese momento no puede razonar, solo sobrevivir.
En ese momento, decir “cálmate” es como pedirle a un tsunami que haga menos ruido.
Lo que más necesita no son palabras, sino presencia.
Un adulto que no añada más fuego al incendio, sino que ofrezca algo parecido a un ancla.
Y sí, ya sé lo que estás pensando: “Ancla, sí, pero ¿cómo, si yo también estoy a punto de hundirme?”
⚓ Aquí entra la CNV (Comunicación NoViolenta)
La Comunicación NoViolenta no es magia ni psicología avanzada. Es una forma de estar, de mirar, de escuchar. Y en medio del caos, puede ser tu bote salvavidas.
Aquí van tres pasos CNV que puedes aplicar en plena tormenta (aunque tengas ganas de salir corriendo):
1️⃣ Respira antes de hablar
Ya lo sabes, pero vale repetirlo: tu respiración es el WiFi emocional de la situación.
Si tú te calmas, tu adolescente lo nota.
Si tú te desbordas, él también pierde la señal.
👉 Un truco CNV express: antes de decir algo, pon una mano en tu pecho y nota si estás hablando desde la calma o desde la urgencia.
Si es lo segundo, espera unos segundos más. No hay prisa.
2️⃣ Escucha lo que no se dice
Cuando tu adolescente grita “¡no me entiendes!” o “¡déjame en paz!”, lo que suele haber debajo no es rechazo, sino una necesidad de alivio, comprensión o espacio.
En CNV, escuchamos detrás de las palabras.
Puedes probar con frases como:
- “Parece que estás muy agobiado ahora mismo.”
- “¿Te gustaría que me quedara en silencio contigo un rato?”
- “No sé exactamente qué necesitas y quiero entenderte.”
A veces no hace falta encontrar la frase perfecta y lo más empático que puedes decir es nada. Solo estar cerca, sin exigir conversación, ya comunica: no estás sol@.
Solo hace falta mostrar disponibilidad sin juicio.
3️⃣ Cuida tu propio desborde
Porque sí, tú también tienes un sistema nervioso y cuando tu adolescente entra en crisis, el tuyo recibe un golpe directo.
Si puedes, busca tu propio espacio después: da un paseo, llama a alguien de confianza o, si hace falta, respira en una bolsa de papel.
La CNV también te invita a escuchar tus propias necesidades: descanso, apoyo, paciencia, empatía. Es más difícil ofrecer calma si estás vacío.
💬 Lo que no funciona (y todos hemos intentado)
- Minimizar: “No es para tanto.”
- Razonar demasiado pronto: “Pero si ayer estabas bien…”
- Controlar: “Cálmate ya o esto va a peor.”
- Adivinar: “Seguro que es por el examen.”
No pasa nada si alguna vez has dicho esto (todos lo hemos hecho).
Lo importante es aprender que la calma no se impone: se contagia.
Acompañar no es arreglar, es estar
En los momentos de crisis, lo que más sana no es la solución, sino la conexión.
Tu adolescente no recordará tus palabras exactas, pero sí cómo se sintió contigo:
si fue escuchado, si se sintió a salvo, si percibió que no estaba solo.
Y eso, aunque no salga en los manuales, es uno de los mayores actos de amor que existen.
Después de la tormenta
Cuando el adolescente se calme, llega el momento más valioso: la conversación posterior. Ahí también puedes usar la CNV para acompañar desde la curiosidad.
Por ejemplo:
“Antes estabas muy angustiado… ¿te gustaría que pensemos juntos qué te ayudó y qué no te ayudó en ese momento?”
O incluso:
“A veces cuando me siento así, también me cuesta pedir ayuda. ¿Quieres que busquemos maneras de hacerlo más fácil para ti?”
No hay manual que te diga exactamente qué decir después del tsunami. Cada tormenta deja su propio paisaje, y lo mejor es hablar desde ahí: con calma, honestidad y sin guión. A veces bastará con reconocer lo difícil que fue ese momento; otras, con simplemente estar y escuchar.
No busques las palabras perfectas, busca conexión, que eso sí que deja huella. Eso crea confianza, y cuando hay confianza, hay prevención.
En resumen
Cuando tu adolescente se desborda, no necesitas ser psicólog@, gurú ni experto.
Solo necesitas aprender a escuchar con el corazón abierto y los pies firmes.
Y si te apetece practicar esta forma de comunicarte (con adolescentes, con tus hijos o contigo mism@), en La Calma Educa tenemos grupos de práctica donde no hay exámenes, ni juicios, ni medallas. Solo personas reales aprendiendo a comunicarse desde la empatía (y riéndose un poco por el camino).
👉 ¿Quieres aprender a comunicarte con empatía?
Prometemos que aquí nadie navega sol@. 🌊